Mendoza (6 a 8 de
febrero 2014)
Al cruzar los Andes un país inexplorado se extiende; parece un territorio semejante poblado por una cultura diferente. Un cambio de acento, de moneda y de valor social.
Mucho podría decir sobre las montañas y paisajes pero mis pocas palabras se dirigen especialmente a su río:
Andando anda el sendero por sus
valles y un río bravo de chocolate baña sus lomas rocosas. Risueñas olas
que se despiertan bruscamente para amansarse en un embalse de aguas claras. Olas
reversibles en una doble dirección, de inicio a fin y de fin a inicio. Así nos
atrevimos a saborearte, olerte, mirarte, conocerte, sin pensar en los pesares y enfrentándonos a tus cambios
de humor. Pero valió la pena ver como vos rio reiste al ver que nuestras balsas
llenas de satisfacción llegaban sanas y salvas a tierra fierme.
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