Cuan difícil es comprometerse con alguien, con un futuro juntos y cuan fácil alejarse y cerrarse en uno mismo pensando que no era el lugar ni el momento.
Ojalá la experiencia nos hiciera más sabios y no más desconfiados. Aprendiéramos que no hay que depender para querer a alguien ni sufrir para dejar ir.
Las ilusiones y los sueños son esenciales y nos hacen ir hacía donde queremos pero son los pequeños encuentros y momentos compartidos con otros los que llenan el camino, nos dan energía y conocimiento para seguir, nos reconfortan cuando estamos desilusionados y nos orientan si nos sentimos perdidos.
Quisiera explicarte lo que aprendí por seguir solo a la razón y dejar de lado a la emoción, por no ver a los que me querían sino a los que me decepcionaban, pero solo entenderás a partir de tus propias vivencias no de las ajenas.
Te diría que tus propósitos reales no cambiarán por mucho que te unas a alguien, que todo tiene una fecha de caducidad pero no hay que decidir por ella. Si quieres lograr algo lo harás pase lo que pase, estés sólo o acompañado, porque existe el compromiso y la entrega. Hay tiempo suficiente, tu eres quien te apremia.
<Disfruta de quien aparezca en tu día porque algo está dispuesto a enseñarte o a aprender de ti.>

