martes, 30 de julio de 2013

Camino a la aduana

Esperas en colas inmensas para inmigración, esperas en colas inmensas en la aduana...esperas esperando.

De aqui para allá buscando un carrito, buscando las maletas, buscando la salida, buscando alguien conocido...buscando.

Por fin encuentro un carrito, encuentro las maletas, encuentro la salida y encuentro a un conocido...encontrando.

Ese es el recorrido del aeropuerto, pero no me dejaré el detalle más importante. Tras intentar engañar en papel a la aduana, finalmente me retracto y decido declarar el jamón escondido en lugar más recóndito de la maleta. Y no se si por mi cara de inocente o de muerta de hambre me lo devuelven.

2 comentarios:

  1. Así que casi se comen el jamón en la aduana eh?, que pillina no me habías dicho nada, supongo que después del susto os sabría mucho mejor.
    Ya me empieza a gustar un poco Chile, pues ahora tiene una de las maravillas de España (Nerea) y como tal la tiene que cuidar.
    Un besín: Isabel

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  2. Hahaha Menos mal que no se lo quedaron! Me ha encantado tu explicación. También tuve un pequeño malentendido con unos seguratas en los controles de regreso de México por un papel que me exigían que al final se lo quedaba britishairways. Ya me veía encerrada y pagando un extra por no presentarlo. Al final, por suerte, no fue nada.

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