Por fin encuentro mi sitio. Una silla en medio de un paisaje montañoso, lleno de piedras, arbustos, cactus y esculturas metálicas. Incluso en un lugar algo desolado puede encontrarse restos artíticos.
Arriba en el cerro hay unas sorprendentes vistas a la precordillera y un valle con un afluente seco. Pasados los días he ido descubriendo las problemáticas con el agua de la zona (desde agricultures sin cosechas hasta cortes de agua en pueblos enteros) y todo por la minería!
Desde mi mecedora contemplo el pueblo de Putaendo: casas de colores y techos de chapa. Tras un par de días paseando por sus calles y de conversaciones sobre educación con mis anfitrionas tomo el autobús de vuelta a Santiago.
Me ha dado una cálida bienvenida este pequeño pueblito de la provincia de Aconcagua y creo que será la primera de muchas visitas.
Se mece la silla? pues parece que está al borde del precipicio, impresiona un poco.
ResponderEliminarMe gustan las casitas de colores, se ve muy limpio y tranquilo, ya veo que sabes encontrar rincones que tienen alma.
Isabel
Muy chulo Nerea, tiene muy buena pinta el pueblin, los caballos, y las montañas, aunque echo de menos las personas , ponte en alguna delante, para verte tambien, anda... !!!
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