sábado, 21 de septiembre de 2013

Camino a la primavera

Parece que huele a revolución... a evolución de las cosas, de las hojas, de las sombras, dejando paso a la luz, al brote y al crecimiento.

Nuevos despertares de emociones; sensaciones a "flor de piel". No ha estallado todavía pero la primavera se siente próxima. Se acerca lo esperado de cada año nuevo y lo inesperado de un nuevo año. Nuevos colores, sabores, olores e impresiones. Calidez y aromas afrutados.

No sigo el camino pero siento el suelo a mis pies y un poco por delante, bibrando por la expectación.
Se me asemeja una primavera repetida, quizás por ser la segunda en este lapso de tiempo o más bien lapsus en el tiempo. Un "dejà vu" en un mundo paralelo. ¿Será una primavera distinta con aires familiares?

Y las preguntas revolotean: ¿será que he cambiado y a veces recurro al pasado para recordarme en un tiempo?¿Dejaré de ver el pasado repetitivo en busca de un futuro fantaseado?

De alguna manera espero una primavera mejor, que no sucumba a la espera de la fruta por madurar. Que resista a la visión del invierno que está por llegar y disfrute de todas sus formas y expresiones.

A la vera de la primera y única primavera.

martes, 3 de septiembre de 2013

Camino a Valparaíso

Mañana (17 de agosto) harán cuatro semanas de mi llegada y que mejor que celebrarlo mirando al Pacífico. Después del trayecto, lento pero apresurado, de salida de la urbe he llegado a Valparaíso. Al salir de la estación he colapsado con un divertido caos. Calles ruidosas y muchedumbre acinada en torno a un mercado de fruta y verdura. Por una calle lateral las cajas se amontonan y los vendedores descansan sentados en la acera. Pasando una cortina de humo aparece un paseo de palmeras que me lleva al centro neurálgico de la ciudad.
En el camino me siento un poco nerviosa por mi pinta de turista esperando en semáforos invisibles y pasos de cebra inexistentes. Algún que otro piropeo y mirada curiosa.

Por fin llego a una plaza llena de turistas, remedio para la enfermedad fotográfica. Con cámara en mano subo y bajo cerros a todotrapo, bien sea caminando o con ayuda de un funicular (llamado ascensor).

Desde lo alto de uno de ellos se extiende una terraza a la ciudad, allí observo sus casas de colores y un amplio puerto aduanero que da la bienvenida al mar. Un ruido incesante de motores y algún ladrido de perro me acompaña a lo largo de la mañana. 

La tarde se presenta tranquila con recetas de cocina y guerras de manjar adolescente. 








domingo, 25 de agosto de 2013

Camino a Putaendo

Por fin encuentro mi sitio. Una silla en medio de un paisaje montañoso, lleno de piedras, arbustos, cactus y esculturas metálicas. Incluso en un lugar algo desolado puede encontrarse restos artíticos.

Arriba en el cerro hay unas sorprendentes vistas a la precordillera y un valle con un afluente seco. Pasados los días he ido descubriendo las problemáticas con el agua de la zona (desde agricultures sin cosechas hasta cortes de agua en pueblos enteros) y todo por la minería!

Desde mi mecedora contemplo el pueblo de Putaendo: casas de colores y techos de chapa.  Tras un par de días paseando por sus calles y de conversaciones sobre educación con mis anfitrionas tomo el autobús de vuelta a Santiago.

Me ha dado una cálida bienvenida este pequeño pueblito de la provincia de Aconcagua y creo que será la primera de muchas visitas.





martes, 30 de julio de 2013

Camino a una santiaguina

Una semana ha pasado y ya parezo una santiaguina. Una santiaguina con casa y jardín, trabajo, celular, tarjeta de transporte, carnet de identidad chileno y sin cuenta bancaria. Sí, todos me aceptan menos los bancos. Como digo yo no soy lo bastante indefinida para que me abran una cuenta. Rechazada por el propio Santander...en fin.

Después de unos días de canguro y desempaquetando las maletas he podido establecerme en mi habitación. 
Me he reencontrado con antiguos amigos y nuevos conocidos. Y como siempre grandes casualidades con las personas que me rodean. El mundo sigue siendo un pañuelo, no se si de seda o de periódico, pero sorprendentemente enrrollable.

De momento no puedo decir mucho de la gente pero si algo de la ciudad. Abundan los concesionarios de coches, las farmacias y los bancos. No se si se podría traducir por mucha gente enferma y endeudada, eso está por ver.

Por otro lado me siguen emocionando las increíbles montañas que se dejan ver mires donde mires.



Camino a la aduana

Esperas en colas inmensas para inmigración, esperas en colas inmensas en la aduana...esperas esperando.

De aqui para allá buscando un carrito, buscando las maletas, buscando la salida, buscando alguien conocido...buscando.

Por fin encuentro un carrito, encuentro las maletas, encuentro la salida y encuentro a un conocido...encontrando.

Ese es el recorrido del aeropuerto, pero no me dejaré el detalle más importante. Tras intentar engañar en papel a la aduana, finalmente me retracto y decido declarar el jamón escondido en lugar más recóndito de la maleta. Y no se si por mi cara de inocente o de muerta de hambre me lo devuelven.

Camino a Chile II



Noche interminable siguiendo al sol, pero en el momento más inesperado nos alcanza, sobrevolando la cordillera. Por casualidad llega esta canción a mis oídos y se me ocurre un poema:

Sobrevolando la cordillera

Cascadas de luz,
aguardan desde el oriente.
Blancas cumbres, 
lagunas de nubes.
Anhelos de ave alada,
zambulléndose en el agua.



miércoles, 12 de junio de 2013

Camino a Chile I

Estimados amigos y familia:

Me voy sin irme, me quedo yéndome  Me siento en un momento de impás o de stand by; me preguntáis por el futuro y no se que responderos, me recordáis el pasado y temo marcharme.

Sé que es algo que he elegido o que ha aparecido en mi camino como tenía que pasar, pero de lo que estoy segura es de que estoy donde tenía que estar y voy hacía donde tengo que ir.

Quiero pensar que volveré y también creer que os veré tarde o temprano, aún así algo me dice que no puedo decir nada con seguridad, que tengo que abrir mi cuerpo, mi mente, mis sentidos y mis posibilidades a todo lo que venga. Dejar de pensar en lo que dejo aquí ya que va conmigo donde vaya. Porque sois y seréis parte de mi y aunque por momentos parezca olvidarme de vosotros algo siempre encontraré que me haga recordaros.

Os espero pronto.
Buen aprendiz-vi-aje!